A MI PUEBLO DE MARMOT – COMPÍN

Por Hernán Flores

A la tierra que me vio nacer la llevo en el corazón, consecuentemente, sus habitantes son mis hermanos, a quienes estimo, respeto y considero. Con muchos he estudiado y correteado a rabiar en la escuela N° 80259 de mi querido Compín.

Desde niño he trabajado en la chacra, cosechando, lampeando, barreteando, ‘tirapando’ en medio de ‘laguaque’, los cadillos y el fastidio que provocaba la pega pega cuando calienta el sol. He sentido el exquisito aroma a lentejas o montañeros cuando llegaba la fiambrera con el mate o pocillo sobre la cabeza y convocaba a todos los peones para compartir el exquisito almuerzo. Una grata experiencia y tradición inolvidable.

También he regado por las noches en Hualisinche – en las chacras de mis padres. Durante aquellas jornadas – no tan armoniosas – nos alumbrábamos con una pequeña linterna a kerosene, la misma que se apagaba, tras un movimiento brusco. No teníamos botas ni zapatillas, íbamos con llanques.

Eran noches interminables. Cada ruido que nos provocaba sobresaltos era asociado al tenebroso espíritu de la muerte. Aunque es preciso señalar que cada una de estas actividades se cumplían sin murmuraciones por orden imperativa de mi querida madre Teófila Rodríguez, hoy en el cielo. La actividad agrícola – en mi caso – era alternada con labores en la carpintería que desarrollaba mi padre Daniel Flores y mi abuelito Eladio Flores (allá en la pampasha). Todo ello matizado con el deporte, pues he defendido en línea en los campos de Compín, Las Palmas, Marmot, Cormot y Succhabamba.

MI FORMACIÓN

Mis padres aspirantes en la superación de sus hijos me enviaron a Trujillo a estudiar el nivel secundario. Lo hice con éxito en el colegio Marcial Acharán. Aunque para poder ayudar en la economía familiar alquilaba revistas, vendía caramelos en los cines, lustraba zapatos y finalmente vendía periódicos por las calles de Trujillo (canillita), creo que allí nace mi vocación periodística.

Terminé Química Industrial en el Instituto Nueva Esperanza, luego Locución Periodística en la Escuela Ateneo Demóstenes, enseguida obtuve el grado de Bachiller y título en Ciencias de la Comunicación en la Universidad César Vallejo, para luego alcanzar el grado de magíster en Planificación y Gestión de Turismo en la Universidad Nacional de Trujillo (UNT).

MI DESEMPEÑO

Como locutor he recorrido por varias radios trujillanas, la primera que me abrió las puertas fue – la hoy desaparecida – “Radio 2000”, donde empecé conduciendo un programa de boleros. Cerré el ciclo de la radio como corresponsal de Radio Programas del Perú. Enseguida viajé a Otuzco para ocupar la Gerencia de Imagen Institucional de la Municipalidad Provincial, culminada esta etapa fui convocado a trabajar en el Diario La Industria de Trujillo, donde permanecí 24 años. Mi paso por el vicedecano nacional me permitió cumplir labor fiscalizadora, promotora de desarrollo y una intensa labor social, inherente a todo periodista. Como jefe de la página regional del diario recorrí todas las provincias y distritos de la región. Conozco de cerca sus fortalezas y debilidades.

En este quehacer he batallado en intensas jornadas de enfrentamientos, entre las ráfagas de balas, donde la adrenalina fluye, pero también he sentido paz en el alma, al culminar una jornada de ayuda social. Actualmente mi experiencia periodística se traslada a las aulas universitarias, donde se forman jóvenes profesionales de cara a un mundo globalizado, cada vez, más exigente.

UN SALTO A LA POLÍTICA

Hay decisiones que cuesta tomarlas y esta creo es una de ellas. Nunca estuvo en mis planes ingresar a la política por más invitaciones que he recibido. Sin embargo, la necesidad de sacar del abandono a mi querido pueblo me obliga exponer mi trayectoria profesional y mi ética en el desempeño periodístico a una actividad tan venida a menos: la política peruana. Esto implica un reto y un desafío personal, familiar y profesional: renovar, innovar y poner en práctica la política decente al servicio de mi distrito, que necesita de sus hijos para impulsar su progreso y desarrollo.

De ahí que ante la invitación y entusiasmo de un grupo de buenos compineros decidí postular a la alcaldía de Marmot – Compín por el partido Renovación Popular.  Nuestra lista integrada por un grupo multidisciplinario de profesionales – la mayoría jóvenes – fue la primera en ser habilitada por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), sin embargo, nuestra campaña recién empieza con firmeza y mucha fe en Dios, quien nos dará la satisfacción del triunfo el próximo 2 de octubre. Tenemos propuestas claras y un horizonte definido que sabremos encaminar para convertir a nuestro distrito en un modelo de desarrollo sostenible y en el mejor lugar para vivir. A todos los buenos compineros les pedimos sumarse a esta noble causa, porque la “La ola celeste empieza a crecer”.

HERNÁN FLORES: ¡Es buena gente!

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Causa Justa

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