Los recientes cambios en la Policía Nacional del Perú (PNP) en Trujillo han generado un intenso debate dentro y fuera de la institución. Esto debido a que en la lista existen agentes con trayectorias intachables que han sido trasladados a otras regiones, lo que ha despertado sospechas sobre la verdadera motivación detrás de estas decisiones.
El abogado penalista y especialista en derecho policial, Luis García Aymar, ha denunciado que estas rotaciones no habrían seguido un criterio justo ni basado en antecedentes disciplinarios.
“Estos cambios deberían ser aplicados a los efectivos con sentencias penales, no a aquellos que han cumplido con su labor de manera ejemplar”, enfatizó. Según su testimonio, varios de los agentes trasladados no solo tienen un expediente limpio, sino que algunos incluso padecen graves problemas de salud, lo que agrava la situación.
Uno de los casos más llamativos que menciona el abogado es el de un superior que ha sido enviado por segunda vez a la sierra de Huaraz a pesar de sufrir una enfermedad grave. Mientras tanto, García señala que hay policías que han protagonizado episodios cuestionables, en el Área de Flagrancia, y que, sin embargo, continúan en sus puestos dentro de la División de Investigación Criminal (Divincri) de Trujillo. “Estos agentes siguen laborando como si nada, mientras otros son removidos injustamente”, criticó el especialista.
Las decisiones del comando policial han sido interpretadas por algunos sectores como una medida para combatir la infiltración de efectivos en organizaciones criminales, en especial aquellas dedicadas al secuestro y la extorsión en Trujillo. No obstante, García cuestiona el proceso y la falta de transparencia en la selección de los agentes trasladados. «Se está dañando la imagen de buenos policías y esto puede afectar la lucha contra la criminalidad en la región», advirtió.
El tema ha escalado a nivel nacional y ahora se espera una respuesta del ministro del Interior, Juan José Santiváñez, a quien el especialista exhortó a evaluar la situación antes de que las rotaciones terminen debilitando la operatividad policial en una de las ciudades más golpeadas por el crimen organizado.
«El señor ministro debería revisar la lista de cambios antes de cometer una injusticia que solo beneficia a los delincuentes», concluyó García.

