La inseguridad en las carreteras de La Libertad vuelve a causar alarma, luego de que delincuentes dispararan nuevamente contra un bus de la empresa de transporte El Dorado, generando pánico entre los pasajeros y evidenciando la creciente violencia en las rutas interprovinciales. El ataque ocurrió en las inmediaciones del mercado El Tambo, cuando la unidad, de placa de rodaje T5S-963, regresaba desde Puerto Malabrigo hacia Trujillo.



Según testigos, el ataque se produjo de manera repentina. Dos sujetos a bordo de una motocicleta interceptaron el bus y dispararon directamente contra la ventanilla del conductor. «Escuchamos varios disparos y todos nos tiramos al suelo. Fue un momento aterrador», relató uno de los pasajeros, aun visiblemente afectado por lo ocurrido. Afortunadamente, nadie resultó herido, pero los impactos de bala en la ventanilla del conductor dejaron en evidencia la intención violenta de los agresores.
El conductor del bus, con sangre fría, logró mantener el control del vehículo y seguir avanzando hasta un punto seguro, donde pudo solicitar auxilio. Efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) llegaron poco después al lugar para iniciar las investigaciones y verificar el estado del vehículo.
Las primeras hipótesis apuntan a que este ataque podría estar relacionado con un intento de extorsión, una problemática recurrente que afecta a las empresas de transporte interprovincial en la región. En los últimos meses, diversas empresas de transporte han sido víctimas de amenazas y ataques armados por parte de bandas criminales que exigen el pago de «cupos» a cambio de no atentar contra sus unidades o personal.
Un representante de la Empresa El Dorado, que prefirió mantenerse en el anonimato, expresó su preocupación por la falta de seguridad en las rutas y exigió mayor presencia policial para proteger a los conductores y pasajeros. «No es la primera vez que nos atacan. El año pasado sufrimos otro atentado similar y hasta ahora no tenemos garantías de seguridad», señaló con evidente indignación.
Sin embargo, los pasajeros frecuentes de esta ruta aseguran que la presencia policial es insuficiente y exigen medidas más contundentes para detener la ola de violencia. «No sabemos si vamos a llegar sanos y salvos. Cada vez que viajamos, lo hacemos con miedo», comentó una usuaria habitual de la empresa.

