La provincia de Pacasmayo, en la región La Libertad, se encuentra en estado de alerta tras la desaparición de Jhea Valentina Lulichac Porraz, una niña de tan solo 12 años que habría sido secuestrada el pasado sábado a las 7 de la noche.
Según información proporcionada por sus familiares, la menor habría sido convencida por un desconocido a través de redes sociales para que se dirigiera al centro poblado de Ciudad de Dios, una zona estratégica que marca el límite entre Cajamarca y La Libertad, donde habría sido interceptada.
El caso ha tomado un giro preocupante luego de que la madre de la menor, Milagros Porraz, recibiera mensajes en su celular exigiéndole diversas sumas de dinero a cambio de la liberación de su hija. “Estamos desesperados, algo le pueden hacer, por favor pido ayuda para que mi hija regrese a casa”, indicó la mujer, quien aseguró que podría tratarse de un secuestro express, una modalidad criminal que delincuentes están empleando en los últimos meses en esa provincia.






Este patrón es característico de las redes criminales que operan en la región, lo que ha llevado a la familia a sospechar que se trata de un secuestro con fines extorsivos.
La familia ha solicitado la intervención inmediata de la Policía Nacional del Perú (PNP), exigiendo que se desplieguen todos los recursos disponibles para dar con el paradero de la niña y frenar este acto delictivo. La madre de la menor ha expresado su desesperación, declarando que no cuentan con el dinero suficiente para pagar un rescate y temen que el crimen tenga otro trasfondo, como una posible venganza.
Hasta el momento, no se ha determinado con certeza el móvil del secuestro, pero las autoridades han iniciado las investigaciones con el rastreo de las conversaciones en redes sociales y la ubicación de los números desde donde se han realizado las llamadas extorsivas. La modalidad utilizada por los delincuentes refuerza la teoría de que podría tratarse de un secuestro exprés, un delito que en los últimos años ha ido en aumento en diversas ciudades del país.
El uso de redes sociales como medio para captar víctimas ha sido una constante en casos de secuestro y trata de personas, especialmente en menores de edad. Las organizaciones criminales han perfeccionado sus métodos de manipulación para atraer a sus víctimas, generando confianza a través de mensajes y falsas promesas hasta lograr que accedan a encontrarse en lugares poco concurridos, donde son capturadas sin dejar rastros inmediatos.

