La promesa de convertir a La Libertad en una “Capital de la Salud” vuelve a chocar con la realidad. Un informe de la Contraloría General de la República reveló graves deficiencias estructurales, médicas y operativas en el Hospital Distrital de Laredo, un establecimiento clave de la Red de Salud Trujillo que atiende a miles de ciudadanos del distrito y zonas aledañas.
El hallazgo está contenido en el Informe de Visita de Control N.° 25695-2025, documento que expone una situación crítica en la prestación de los servicios de salud y que contradice el discurso sostenido por anteriores y actuales autoridades regionales, entre ellas el exgobernador César Acuña Peralta y la actual gobernadora Joana Cabrera Pimentel.
Servicios que figuran, pero no funcionan
El Hospital Distrital de Laredo está categorizado como II-1 y forma parte de la Red de Salud Trujillo, dependiente de la Gerencia Regional de Salud La Libertad. Sin embargo, la Contraloría detectó que no cuenta con un médico patólogo clínico ni con un cirujano general, pese a que estos servicios aparecen registrados como operativos en el Registro Nacional de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (RENIPRESS).
Esta brecha entre lo que se declara y lo que realmente se ofrece afecta directamente la atención oportuna y segura de los pacientes, especialmente en casos quirúrgicos y de diagnóstico clínico especializado.
Equipos médicos al límite o fuera de servicio
La inspección técnica evidenció que varios equipos biomédicos esenciales están inoperativos o funcionan de manera parcial, lo que compromete procedimientos críticos:
- Un monitor multiparámetro de la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) no mide presión arterial, limitando el monitoreo integral del paciente.
- Un monitor fetal en ginecoobstetricia se encuentra fuera de servicio desde hace aproximadamente un año.
- Otro monitor fetal funciona solo al 50 % por fallas en el sistema de impresión.
- No existe una servocuna en la sala de partos.
- La cama de parto presenta fallas en el control remoto, impidiendo regular su altura o posición.
- La máquina de anestesia tiene el capnógrafo inoperativo, lo que imposibilita la anestesia general y restringe las cesáreas a anestesia raquídea.
A ello se suma un substock de medicamentos y al menos un producto farmacéutico completamente desabastecido, situación que limita la continuidad de tratamientos.
Infraestructura deteriorada y riesgos latentes
La Contraloría también alertó sobre el deterioro progresivo de la infraestructura hospitalaria. Durante la inspección física se detectaron pisos, paredes y puertas en mal estado, deficiencias en la carpintería metálica y problemas en el cuarto de bombas. Uno de los puntos más críticos es la inoperatividad del sistema de agua contra incendios, lo que representa un riesgo grave para pacientes y personal de salud.
Asimismo, se identificaron fallas en el sistema eléctrico y en las instalaciones de telefonía, afectando la operatividad diaria del nosocomio y la capacidad de respuesta ante emergencias.
Un llamado urgente a la acción
El informe de la Contraloría General de la República advierte que estas cinco situaciones adversas ponen en riesgo la continuidad de los servicios priorizados y el cumplimiento de los objetivos del hospital. De no adoptarse medidas correctivas inmediatas, el impacto recaerá directamente en la población más vulnerable.
Mientras el discurso oficial insiste en avances y modernización del sistema de salud, la realidad del Hospital de Laredo expone una brecha alarmante entre la retórica política y la atención efectiva que reciben los ciudadanos.

