Por Alfredo Alegría Alegría/ analista
El 3 de enero de 2026, los Estados Unidos de América, en una operación singular. han capturado al presidente Maduro, dictador de Venezuela y según el discurso de Trump, ahora a EEUU les toca “administrar” el país. No sé a qué se refiere con eso, pues falta toda la cúpula chavista. Es la primera vez que Estados Unidos interviene militarmente el territorio de un estado de América del Sur. Según Trump, solo hace efectiva la doctrina Monroe -América para los americanos- declarada en 1822 por el presidente James Monroe, aunque no precisamente en relación a la intervención de EEUU en América Latina, sino en rechazo a cualquier intervención europea allí. Es la aplicación del corolario Roosevelt, de 1904: América Latina es territorio imperial de la potencia del norte.
Sin embargo, ¿esta captura es suficiente? Siguen libres Diosdado Cabello y sus adláteres, quienes realmente gobiernan Venezuela. En Lima, Montevideo y Buenos Aires, las personas han celebrado en las calles, pero Caracas está en un silencio forzado. Ahora bien, Trump ha declarado que van a “administrar” el territorio de Venezuela. Mas ¿cómo van a tomar todo el país? Suponiendo que lo hacen ¿será como cuando, en 1898, entraron en Cuba y salieron en 1901, dejando una constitución que les daba la isla de Guantánamo, aparte de la enmienda Platt, según la cual podían intervenir militarmente en la isla si consideraban afectados sus intereses?
No es la primera vez que sucede algo así en el Caribe. Entre 1855 y 1857, el filibustero norteamericano Walker ocupó Nicaragua e incluso la presidencia de ese país. En 1898, los EEUU entraron en Cuba y Puerto Rico. A este último lo convirtieron en un “estado libre asociado”. En 1916, los marines entraron en República Dominicana por el motivo de la deuda externa e impusieron un dictador militar. EEUU administró las finanzas y las aduanas.
Entre 1912 y 1933, intervinieron directamente en Nicaragua para proteger los intereses de la United Fruit -o “Mamita Yunai”, como decía el pueblo- y contra la guerrilla nacionalista de Sandino. Apoyaron allí la larga y corrupta dictadura de la familia Somoza entre 1937 a 1979. La CIA intervino en Guatemala en 1954, derrocando al presidente Jacobo Arbenz, quien había intentado una reforma agraria, que afectaba a la United Fruit. Entre 1980 y 1992, se intervino militarmente en El Salvador para favorecer dictaduras derechistas, pero especialmente a través de la CIA y entrenamiento de militares. Fue la época de los “escuadrones de la muerte”, que asesinaron al “obispo de los pobres” Oscar Romero, canonizado como mártir por el papa Francisco.
En 1965, el presidente demócrata Lyndon Johnson ordenó una intervención militar en República Dominicana para prevenir una “segunda Cuba”. Bosch había dado una constitución liberal y no era un comunista. Solo deseaba un país con dignidad, pero eso no le interesaba al imperio norteamericano. En Argentina, Estados Unidos apoyó el golpe de estado de 1976. Siguiendo la política de Henry Kissinger, se formó la Escuela de las Américas, de donde salieron los militares argentinos y brasileños que cometieron crímenes contra los derechos humanos.
En 1983, el presidente Ronald Reagan invadió la isla de Granada, que había buscado apoyo soviético. La intervención fue apoyada por países del Caribe. Entre 1989 y 1990, 27,000 soldados ingresaron en Panamá capturando al dictador Noriega, acusado de narcotráfico. Fue la primera vez que se usó este tema para ocupar militarmente a un país. En 1994-1995, el presidente James Carter ordenó invadir Haití, para reponer al presidente democráticamente elegido Jean Bertrand Aristide.
Esto es un resumen muy sucinto de las acciones de Estados Unidos. Lo novedoso es que parece ser que la intervención en Venezuela ha contado con aliados internos que están en la sombra. Asimismo, que se ha realizado asumiendo que Maduro es líder del llamado Cartel de los Soles que distribuye la droga en el mundo -aunque me sigo preguntando quienes son los distribuidores norteamericanos- y, además, está relacionado directamente con el Tren de Aragua, que ha expandido su red de crimen internacional. El régimen de Maduro estaba diseñado para ser una base de la inteligencia cubana y tenía relaciones “amistosas” con China, Rusia e Irán. Incluso con el grupo terrorista islámico Hezbollah.
El antiguo orden internacional ha desaparecido. ¿Intervendrán China y Rusia? Permítanme una sonrisa. Las condiciones geopolíticas se han transformado. China está más interesada en Taiwan que en Venezuela. Rusia está con el problema de la guerra de Ucrania. Parece que las potencias se han repartido el mundo.
¿Puede enorgullecerse Trump al señalar que EEUU ha triunfado en Venezuela mucho más fácilmente que en Afganistán? Afganistán es un país que nunca pudo ser dominado por el imperio británico; la URSS desapareció dos años después de su derrota en Afganistán en 1989; los Estados Unidos se retiraron en 2021, después de fracasar su guerra contra los talibanes.
El caso de Venezuela es muy diferente. ¿Cómo ingresaron tan fácilmente? ¿Fuerzas militares y civiles traicionaron a la cúpula? Aunque, ni Venezuela ha sido tomada ni capturados los jefes militares. Trump ha descartado a María Corina Machado ¿Por qué? Lo que entiendo es que ha terminado la era de las nacionalidades. Está temiblemente abierta, la era de los imperios.
Foto: incendio en Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar de Venezuela, tras una serie de explosiones en Caracas

