El último dragón alado/Por Alfredo Alegría

Por Alfredo Alegría/crítico de arte

Esta vez necesito transmitir fe y esperanza. Es lo que viví al asistir a la presentación anual de la Escuela Especial Carlos A. Mannucci, institución icónica y parte de nuestra identidad e historia como ciudad. Me es difícil encontrar las palabras justas para expresar la emoción que sentí, que todos sentimos, al no solo observar, sino también participar de la obra: “El Último Dragón Alado”. Miguel Luna, director de la obra y participante como relator, recalca que fue un trabajo en conjunto de los docentes y los niños. Explica que su idea original fue variando acorde a temas y acciones que surgían en el proceso, así como nombres de personajes pues los niños y jóvenes participantes se lo exigían. Por eso, remarca que la obra es una “creación colectiva”. Creación colectiva necesariamente junto con los docentes.

Hubo una serie de efectos: humo, luces y música. Rock pop: Imagine Dragons, Welshly Arms y Daniel Pemberton. Suave, movido o hasta tenebroso según las situaciones. Es extraordinario lo que realizaron los niños, según sus posibilidades. Vestían de color violeta, con manos impresas de colores según “la energía de cada niño”, para lo que se involucró a los padres. La artista Carla Morante se encargó de la escenografía.

El tema es poético: Un mundo de amor iluminado por un árbol mágico, al que entregan corazones, es destruido y todo es envuelto por una noche eterna. Los niños se tornan invisibles. Solo si un dragón de corazón puro vuela, esa luz regresará. Sin embargo, Zadkiel, el último dragón alado –nombre del ángel de la justicia- no puede volar, solo tiene un ala. Para recuperarla y hacer regresar la luz del amor, debe emprender un viaje y superar tres pruebas. Así obtendrá la Llama Violeta que devolverá la luz y armonía al mundo. Lo acompañan sus amigos No y Papá Noel Guapo. Nombres escogidos por los niños.

El público participó aplaudiendo al ritmo de la música, para dar fuerza. Vimos sorprendentes acciones de coordinación motora gruesa y fina. Movimiento de telas en ondas; caminar apoyado sin andador; movimiento de cuerdas rojas con significado. Diversos tipos en formaciones: en círculo o lineales. Un dragón plateado, la bondad, fue llevado por niños. Es la obra donde ha intervenido más diálogo. Hasta han usado micrófono. Algunos rompieron el esquema y se dirigieron al público, como el personaje No. Papá Noel Guapo no se quedaba atrás y Zadkiel, el dragón sin un ala, asumió su rol por completo. Todos, expresando felicidad.

Parafraseo los versos últimos de “España aparte de mí este cáliz”, de Vallejo: “Si la luz de la ilusión y la fe caen, a causa de la maldad, digo, es un decir, salid niños del mundo, id a buscarla”. Estos niños y jóvenes “salieron” y “vivieron” esa búsqueda. Cada cual trabajó según sus posibilidades y cada acción fue un triunfo. Nos embargó la emoción cuando los protagonistas dijeron individualmente “Te quiero mamá”. No estaba en la obra, pero fue hermoso. La completó.

En casos, unos protagonistas realizaban acciones de modo individual: creaban su propia ilusión. Entonces, Miguel se movía o hablaba para ubicar la situación: “justificar”, en el argot teatral. Pero nadie advirtió los cambios: parecieron ser parte de la obra; parte de esta lucha por encontrar el amor. Miguel agradece el compromiso de todos los docentes, quienes también intervinieron como necesario e indispensable apoyo, así como a los padres. Hay que señalar que todos los niños y jóvenes participantes tienen problemas severos en habilidades especiales de diversa índole.

Cumplidas las pruebas, vimos “volar” a Zadkiel. Los niños resurgieron, triunfando de la noche y el árbol mágico reapareció en el centro de la escena, iluminado como antes. Cada niño portaba un girasol -la flor que mira hacia la luz- y fueron, sucesivamente, levantándose para ir a colocar su girasol en el árbol. Fue emocionante. El amor unido a la fe y el esfuerzo hicieron posible el ensueño: Metáfora hermosa que tanto quisiéramos hacer nuestra. Nosotros, personas de este mundo sombrío, deberíamos hacer propia esa fe invencible, esa sonrisa, esa lucha.

En nombre de todos los docentes, Miguel escribe que se trata de “crear una técnica actoral inclusiva en la que cada estudiante pueda participar según sus posibilidades, expresarse con libertad y encontrar un espacio seguro para crear”. Un trabajo en conjunto: “a partir de lo que los chicos proponen y de lo que nosotros observamos, buscando desarrollar su potencial y brindarles herramientas humanas, artísticas y pedagógicas que fortalezcan su crecimiento”. El proyecto fortalece “nuevas formas de acompañamiento y coordinación”. La obra confirmó, nuevamente, la importancia que tiene el teatro, la música y la plástica como características y pautas del proceso metodológico en la Escuela Carlos A Mannucci, desde su fundación, en 1961.

Participar en las actividades teatrales y sentirse parte de la construcción de ellas, les ha hecho capaces de mejorar su autoestima y desarrollar confianza en sí mismos; saber que otorgan emoción, felicidad y alegría a los demás. Ha sido pues un regalo de Navidad. Un regalo de luz en medio de la oscuridad. Luz de un ensueño forjado de encanto y de esfuerzo, que debemos,

necesitamos, hacer nuestro.

ALFREDO ALEGRÍA ALEGRÍA

El Último Dragón Alado- Presentación final de la Escuela Especial Carlos A, Mannucci

Zadkiel, feliz porque ya puede volar con ayuda de los niños y Miguel. Uno es Jason, feliz

Los niños, Zadkiel, No y Papá Noel Guapo

El dragón de la bondad llevado por los niños

La silla de ruedas usada como herramienta para triunfar

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