La madrugada de hoy se convirtió en una pesadilla para los residentes de Trujillo, cuando un artefacto explosivo fue detonado en el frontis de una vivienda en la intersección de las calles 7 de Julio y 9 de Octubre, en el distrito de Florencia de Mora.
La víctima, identificada como L.N.D.C., de 22 años, quien denunció a la Policía Nacional del Perú (PNP) que tras la explosión encontró un sobre manila doblado con un manuscrito extorsivo en su interior. En el mensaje, los delincuentes exigían el pago de 30 mil soles, una cifra que, de no ser cancelada, podría desencadenar nuevos atentados.
El estruendo del explosivo despertó a los vecinos de la zona, quienes alarmados salieron de sus casas temiendo lo peor. «Fue un sonido ensordecedor, pensamos que había ocurrido una tragedia mayor», relató uno de los testigos del hecho. La explosión dejó daños materiales en la fachada de la vivienda y aumentó la preocupación entre los ciudadanos, quienes denuncian que la extorsión en la ciudad se ha convertido en un problema fuera de control.
Agentes de la PNP llegaron al lugar para realizar las primeras diligencias, recolectando evidencias y entrevistando a los testigos. Aunque las autoridades no han identificado a los responsables, no se descarta que este ataque haya sido perpetrado por organizaciones criminales dedicadas a la extorsión, un delito que sigue cobrando víctimas en distintos sectores de Trujillo.
El uso de explosivos como método de amedrentamiento se ha vuelto una táctica común entre bandas organizadas que buscan infundir miedo en empresarios, comerciantes y ciudadanos. Según datos de la Policía Nacional, en lo que va del año, se han registrado múltiples atentados de este tipo, lo que refleja el alto nivel de impunidad con el que operan estos grupos delictivos.
Las víctimas de extorsión en Trujillo se enfrentan a una dura disyuntiva: pagar las exorbitantes sumas que les exigen los delincuentes o arriesgarse a sufrir ataques violentos. En muchos casos, la falta de medidas de protección y el miedo a represalias impiden que las víctimas denuncien estos hechos. «No sabemos qué hacer. La Policía nos dice que denunciemos, pero luego quedamos expuestos a nuevas amenazas», expresó un comerciante que prefirió mantenerse en el anonimato por temor a represalias.
Ante la creciente ola de atentados, los vecinos del sector han pedido a las autoridades medidas concretas para frenar la escalada de violencia. Solicitan patrullaje constante, refuerzo de la seguridad en puntos críticos y la implementación de estrategias de inteligencia para identificar y desarticular a las bandas criminales.

