Mineros formales filtran guías de transportes del Reinfo a mafias del oro en Pataz

El oscuro telón de la minería ilegal sigue extendiendo su sombra sobre las tierras de la sierra de La Libertad, tejiendo una red de complicidades y corrupción que parece no tener fin.

En el corazón de esta trama ilícita se encuentra el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), una herramienta destinada a regularizar y controlar la actividad minera en el país, pero que, paradójicamente, está siendo aprovechada de manera indebida por aquellos que operan al margen de la ley.

Las revelaciones surgidas de las investigaciones del Ministerio Público, lideradas por la fiscal provincial de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de La Libertad, Patricia Ponce Saavedra, arrojan luz sobre la intrincada telaraña de la minería ilegal en la región. Tres hipótesis principales emergen de este análisis, señalando la posible implicación de los mineros inscritos en el Reinfo en esta red clandestina de sustracción de oro, principalmente en Pataz.

La primera hipótesis plantea la inquietante posibilidad de que los propios mineros formales estén involucrados en actividades ilícitas, desvirtuando el propósito original del registro y socavando los esfuerzos por erradicar la minería ilegal.

La segunda sugiere un lucrativo mercado negro de guías de transporte, donde los mineros legales podrían estar alimentando la maquinaria ilegal con documentos legítimos. Mientras tanto, la tercera hipótesis señala un escenario de extorsión, donde los mineros formales son víctimas de presiones para ceder su documentación a operadores ilegales.

En el distrito de Pataz, epicentro de esta oscura actividad, la situación alcanza niveles alarmantes. A pesar de la presencia de al menos treinta plantas de procesamiento ilegal, la operación clandestina se lleva a cabo sin restricciones, con bocatomas directas a los socavones que evitan la necesidad de transporte en camiones. Sin embargo, la presencia constante de volquetes cargados de mineral aurífero ilegal, asociados a propietarios registrados en el Reinfo, plantea serias dudas sobre la legitimidad de estas operaciones.

La falta de documentación adecuada dificulta cualquier intento de supervisión por parte de las autoridades, lo que perpetúa un ciclo de impunidad y descontrol. A pesar de los esfuerzos realizados en el pasado, como el operativo del 2020 que logró desarticular una red de mineros ilegales, la actividad ilegal persiste y se fortalece, alimentada por la ambición y la falta de escrúpulos de aquellos que se benefician de ella.

Fuente: El Comercio

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Causa Justa

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