S/ 8 mil por muerte de empresario: crimen revela pugna por control de discotecas en Trujillo

La tarde del martes 3 de junio, la tranquilidad de la urbanización Monserrate, en Trujillo, fue interrumpida por seis disparos. La víctima: Bruno Salvatierra Prentice, un joven empresario de 34 años y promotor de eventos, vinculado a una discoteca de la ciudad. El crimen, en plena vía pública y a metros de su vivienda, sacudió a la comunidad y encendió las alertas sobre el avance del crimen organizado en la capital liberteña.

Pero la rapidez de la respuesta policial sorprendió. En tiempo récord, cinco presuntos involucrados fueron capturados, entre ellos una menor de edad. Las investigaciones preliminares apuntan a que la orden para ejecutar el crimen no se dio desde las calles de Trujillo, sino desde la altura del penal de máxima seguridad de Challapalca, ubicado en Puno. Un interno habría dado la orden, y el pago para ejecutar el asesinato ascendió a 8 mil soles.

Según el general PNP Guillermo Llerena, jefe de la III Macro Región Policial La Libertad, la hipótesis principal detrás del homicidio es una disputa por el control del negocio nocturno en la ciudad. “Bandas criminales manejan discotecas y no permiten competencia”, declaró. Sin embargo, también se investiga un posible crimen pasional.

Los cinco detenidos fueron ubicados en una vivienda del centro poblado Valle Sol, en el distrito de El Porvenir. Entre ellos figura Cristhian Linares Delgado (20), señalado como el presunto sicario. Owen Jara Raico (28) habría sido el conductor de la motocicleta desde donde se perpetraron los disparos. Un segundo vehículo, presuntamente usado para seguimiento y marcaje, era conducido por Víctor Reyes Julca (36), acompañado por la menor L. S. R. E. (17), y su padrastro Elías Carranza Jara (36).

La participación de la menor en este crimen ha llamado poderosamente la atención, no solo por su edad, sino por el rol que cumplió, acompañando a los delincuentes y, presuntamente, marcando los movimientos de la víctima. La implicancia de adolescentes en redes criminales se ha vuelto un fenómeno preocupante en la región.

Durante el allanamiento al inmueble en El Porvenir, los agentes del Departamento de Investigación Criminal (Depincri) Trujillo incautaron cinco cartuchos de dinamita, cuatro celulares, dos placas de automóvil y dos vehículos. Todo ello suma indicios clave para reconstruir la logística del crimen y confirmar la cadena de mando.

La línea investigativa más sólida es la del conflicto por el control de discotecas, ya que se presume que Salvatierra habría buscado expandir o reforzar su presencia en el circuito nocturno trujillano, desafiando intereses establecidos. En La Libertad, estas pugnas no son nuevas: existen antecedentes de amenazas, extorsiones y atentados contra dueños de locales nocturnos en distritos como La Esperanza, El Porvenir y Trujillo centro.

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Causa Justa

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