En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados y los niños encuentran entretenimiento en pantallas luminosas, Zoe Abigail Dávila Bernal, una niña de solo ocho años, demuestra que la pasión por la lectura y la escritura aún puede florecer desde temprana edad.
Con su historia «Kusi y sus amigos», Zoe conquistó el Primer Concurso de Cuentos Infantiles “Cuentos capibarescos revalorando nuestras raíces”, organizado por Editorial Autómata.
Nacida en Chiclayo, pero residente en Trujillo, Zoe Abigail encuentra en los libros un refugio y una fuente inagotable de inspiración. Su amor por la literatura la ha llevado a soñar con escribir grandes historias y, con este reconocimiento, su sueño ha dado un gran primer paso.
Enseña y emociona
«Kusi y sus amigos» no es solo una historia sobre simpáticos animales de la selva, sino un viaje lleno de aprendizaje y valores. La narrativa nos transporta a un grupo de capibaras —cariñosamente llamados «capiamigos»— que, entre chapoteos y conversaciones, descubren la riqueza cultural y geográfica del Perú.
Desde los sabores de la gastronomía peruana, como el ceviche y la pachamanca, hasta los imponentes paisajes de Machu Picchu, el Lago Titicaca y la ciudadela de Chan Chan, Zoe logra plasmar, con la frescura de su inocencia, el amor por el país. Pero el cuento no se limita a una simple lista de maravillas peruanas. Un giro inesperado eleva la historia cuando un jaguar aparece en escena, creando un momento de tensión que mantiene la atención del lector. En lugar de presentarlo como una simple amenaza, Zoe introduce un dato cultural: el jaguar era un símbolo sagrado para las antiguas civilizaciones peruanas, representando fuerza y conexión con lo divino.
El relato culmina con un mensaje inspirador: el Perú es un país de inmensa diversidad y tradiciones, un lugar que merece ser explorado y apreciado por todos. La historia deja abierta la posibilidad de nuevas aventuras para Kusi y sus amigos, al mismo tiempo que siembra en los lectores el deseo de conocer más sobre su propio país.
Un detalle que hace aún más especial el cuento de Zoe es la elección de los nombres de sus personajes. Inspirada en el idioma quechua, les otorgó significados profundos:
Kusi: felicidad
Shañu: como el color café
Chaska: astro brillante
Samin: afortunado
Este detalle no solo embellece la historia, sino que también promueve el valor de las lenguas originarias del Perú, dándoles visibilidad y respeto dentro de la literatura infantil.
Kusi y sus amigos:
Bajo el calor de la selva, un grupo de capiamigos chapoteaba en la laguna. Kusi, siempre curiosa, preguntó:
—¿Qué sabemos del Perú?
Sus amigos, Shañu, Chaska y Samin confesaron saber poco. Kusi, emocionada, comenzó a contar:
—El Perú tiene comidas deliciosas: la trucha, el ceviche, la pachamanca y muchas más. También hay lugares mágicos como: Machu Picchu, el Lago Titicaca, Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de América, y nuestra exuberante Selva.
De pronto, la calma se rompió.
—¡Un jaguar! —gritó Shañu.
El grupo se escondió bajo el agua, asustado. Desde su escondite, vieron al majestuoso felino beber en la orilla, sus ojos reflejaban su salvajismo. Cuando el jaguar se marchó, Kusi dijo con voz temblorosa:
—El jaguar era sagrado para los antiguos peruanos. Representaba fuerza, poder, y conexión con lo divino. Felizmente pudimos escapar…
Cuando estuvieron a salvo, volvieron a la orilla, donde Kusi continuó:
—El Perú es multicultural y lleno de tradiciones: el Inti Raymi celebra al sol, el Señor de los Milagros une a miles, y el Día de la Canción Criolla honra nuestras raíces musicales.
—¡Es increíble! —dijo Chaska, impresionado.
—¿Crees que podamos explorar el Perú juntos? —preguntó Samin.
—Por supuesto —respondió Kusi, soñadora.
Imaginando montañas, desiertos y ciudades antiguas. La selva parecía más pequeña frente a la inmensidad de su país. Cada rincón del Perú esperaba ser descubierto por ellos.

