La violencia en la provincia de Pataz, La Libertad, volvió a golpear con fuerza. Un grupo criminal armado ingresó el último jueves a la bocamina de la empresa Sanone, en el anexo de Carhuabamba, Pueblo Nuevo, dejando un saldo trágico: un trabajador asesinado, tres heridos y un trabajador secuestrado.

El hecho ocurrió en horas de la tarde, cuando los delincuentes, provistos de armas de largo alcance y explosivos, irrumpieron en las instalaciones mineras. Durante el brutal ataque asesinaron a Nicolás Esteban Alayo Flores e hirieron a tres trabajadores identificados como Efraín Castillo Vera, Amílcar Ramírez Roque y Gregorio Alayo Gómez.

Operación “Awqa”: 36 horas de enfrentamiento
Tras conocerse el ataque, el Comando Unificado de Pataz (Cupaz), integrado por efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú (PNP), desplegó una operación denominada “Awqa” que se extendió por 36 horas ininterrumpidas en el interior del socavón.

Las fuerzas del orden enfrentaron a los sicarios en tiroteos que sembraron el terror en la zona. Finalmente, lograron rescatar con vida al trabajador secuestrado, identificado como Roymel Polo Zegarra, quien se encontraba retenido por los criminales.

El Ministerio de Defensa confirmó que durante la operación resultaron heridos cinco presuntos delincuentes, mientras que otros dos optaron por rendirse. En total, siete sospechosos fueron detenidos y puestos a disposición de las autoridades competentes.
El enfrentamiento también dejó un policía herido: un proyectil le perforó el pie derecho en pleno combate.
Incautación de armas de guerra
En el lugar se incautaron un fusil R-15, una pistola Glock, municiones de diverso calibre y material explosivo, evidencia del poder de fuego que utilizan estas mafias para disputar el control de las bocaminas en Pataz.

El rostro de la violencia en Pataz
Este nuevo atentado refleja la grave crisis de seguridad en la provincia de Pataz, donde las organizaciones criminales vinculadas a la minería ilegal imponen su ley a sangre y fuego, pese al Estado de Emergencia vigente.
La población denuncia el abandono de las autoridades y exige un plan integral de seguridad que vaya más allá de los operativos temporales, pues los enfrentamientos se repiten con alarmante frecuencia, dejando muertos, heridos y comunidades enteras en zozobra.
El rescate de Roymel Polo Zegarra es, sin duda, un triunfo de las fuerzas del orden; sin embargo, la muerte de Nicolás Esteban Alayo y las heridas causadas a otros trabajadores recuerdan que la violencia en Pataz sigue sin ser controlada.

