En Cajabamba, el rescate del empresario trujillano Javier Mercedes Chávez, conocido como “El Mucky”, no solo dejó alivio entre sus familiares, sino también un debate sobre quiénes fueron realmente determinantes en su liberación. Desde las Rondas de Cañaris (Cajabamba) sostienen que su participación fue clave para evitar que el secuestro terminara en tragedia.

Arquímedes García Cotrina, vicepresidente de las Rondas de Cañaris en la provincia de Cajabamba, afirmó que la organización comunal actuó desde el primer momento en que se conoció el plagio. Según explicó, activaron un “plan cerco” para bloquear posibles rutas de escape y evitar que los secuestradores trasladaran al empresario hacia una zona más alejada o de difícil acceso. Fueron apoyados por un grupo de policías que alertados por uno de sus colegas se enteraron del secuestro.

Esa acción, aseguró, habría obligado a los captores a abandonar el lugar y dejar parte de los objetos utilizados durante el secuestro. Posteriormente, dos de los presuntos implicados fueron capturados y permanecen detenidos mientras el Ministerio Público continúa con las investigaciones.
La operación en terreno
García Cotrina relató que el despliegue de las rondas no se limitó a vigilar caminos. También realizaron un rastreo minucioso del área donde, según información recogida por los propios ronderos, funcionaba el presunto búnker en el que el empresario permaneció retenido.
En ese lugar encontraron dos armas largas y cuatro revólveres, algunos enterrados y otros ocultos entre la vegetación. El hallazgo fue comunicado a las autoridades para las diligencias correspondientes.
De acuerdo con los datos recopilados por las rondas, en el secuestro habrían participado sujetos procedentes de Chiclayo y Trujillo, quienes presuntamente operarían en zonas vinculadas a la minería ilegal en Pataz, región La Libertad. Indicaron que estas personas ya estarían identificadas y que no se descartan nuevas capturas en los próximos días.

Reclamo por falta de reconocimiento
El dirigente rondero también expresó su malestar porque, según señaló, ni algunos medios de comunicación ni la propia Policía habrían destacado adecuadamente el rol de las rondas en el operativo.
“Desde el primer momento actuamos para cerrar el paso y evitar que lo sacaran de la provincia”, sostuvo, al subrayar que la reacción inmediata fue determinante para que el empresario recuperara la libertad.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el papel de las rondas campesinas en la seguridad de zonas rurales del norte del país. En provincias como Cajabamba, donde la geografía complica el acceso rápido de fuerzas policiales, las rondas suelen ser el primer frente de reacción ante delitos como abigeato, extorsión o secuestro.
García Cotrina adelantó que se convocarán reuniones con las bases ronderas para reforzar la vigilancia comunal y establecer mecanismos que impidan el ingreso de personas vinculadas a actividades delictivas en la provincia. La meta, afirmó, es evitar que un hecho similar vuelva a ocurrir.
El rescate de “El Mucky” no solo representa un caso policial resuelto parcialmente, sino también un ejemplo del trabajo articulado —aunque no exento de tensiones— entre comunidades organizadas y autoridades formales en la lucha contra el crimen en zonas rurales del norte peruano.

