A propósito de zorras y zorros

Por Gustavo Benites Jara

Analista político y docente universitario

La familia de Herodes el Grande, degollador de niños, y su nefasta descendencia, en el que sobresale el repudiable Herodes Antipas, me lleva, por asociación, a la familia Fujimori: Herodes el Grande degolló a niños inocentes, Alberto Fujimori mató a niños también e impidió que nacieran, esterilizando a miles de mujeres, lo cual fue apoyado sin ningún rubor por Keiko Fujimori.

Cuando Cristo se dirige a Herodes Antipas, tetrarca de Perea y Galilea, a través de los fariseos de entonces, exclama: Id y decid a esa zorra… Y claro, Cristo no le dijo prostituta al tetrarca, porque en el contexto lingüístico de aquella lejana época zorra tenía el significado de despreciable e insignificante. Y tenía razón, este Herodes era un ruin funcionario, secuaz de los imperialistas romanos, hijo del degollador de niños, apoyado por los fariseos, verdaderas carroñas morales. El de Cristo, no era sino el enfrentamiento de su poder moral, frente al poder religioso, político y económico de entonces.

Era el rechazo total contra los que siempre usaron y usan su dominio para despreciar, pisotear y matar a los más vulnerables. Era el enfrentamiento de una moral abierta, para emplear los términos del filósofo Henri Bergson, frente a la moral cerrada, hipócrita, depravada, de los detentadores del poder, de los impíos gobernantes, verdaderas zorras de entonces. Zorra, pues, era Herodes Antipas, y zorras son Alberto Fujimori y todos sus secuaces, cómplices de su nefasto y genocida gobierno. Y zorra es Keiko Fujimori, falsa e insignificante, históricamente hablando, pues el tiempo es un inexorable juez.

Sin embargo, para que no haya malos entendidos, la RAE (Real Academia Española) define la palabra zorro-rra, como sigue: 1. m y f. Mamífero cánido de menos de un metro de longitud…, 2. m y f. coloq. Persona muy taimada, astuta y solapada. 3. M. y f. coloq. Persona que afecta simpleza e insulsez, especialmente por no trabajar, y hace tarde y pesadamente las cosas.Y claro, cuando escribimos la nota Id y decid a esa zorra, no nos habíamos referido al primer significado, pues ni Alberto Fujimori ni su hija son mamíferos cánidos; sino, consideramos, principalmente, el segundo significado: persona muy taimada, astuta y solapada; y el tercero, referido a la persona que no trabaja.

Y ahora, después del último debate, nos ratificamos en que Keiko es una zorra política, es decir, una persona muy taimada, astuta y solapada, y que, por añadidura, no trabaja. Taimada, pues al debate fue con la oscura intención de atacar lo que ella creía, y sus zorros asesores también, que es el punto débil de Castillo: Cerrón. Y de principio a fin, con fingida inocencia, con ladina insistencia, obsesivamente patológica, nunca pudo decir una sola palabra en contra de la honestidad de Castillo; sino, por el contrario, este la golpeó, con decisiva eficacia, enrostrándole la corrupción que representa y lo corrupta que es. Solapada fue Keiko Fujimori, taimada hasta la desvergüenza, cuando, con fingido arrepentimiento pidió perdón, hablando como madre y como mujer. Es pues, una zorra farisea, falsa, taimada y solapada. Y que ya nadie le cree ni una pizca de su zorruna actitud.

Pero no solo eso, sino que su falsedad le llevó a ofrecer, sabiendo que lo que ofrecía era material y económicamente imposible, construir 3 mil colegios (uno diario, prácticamente) y otros ofrecimientos populistas, torpes e irresponsables, como aquello de dar 10 mil soles a las familias afectadas por la muerte a causa de la pandemia, y ofrecer similar cantidad a emprendedores y otorgarles 5 años de gracia; una clarísima actitud taimada para comprar, con ese y otros falsos ofrecimientos, el voto ciudadano. Astuta, pues, como toda zorra política, justificadora de los crímenes de su padre, corrupta ella misma, y jefa de una organización criminal, a quien le esperan 30 años y 10 meses de cárcel, solicitados por el incorruptible fiscal José Domingo Pérez.

El debate ha servido para confirmar la catadura moral de esta taimada candidata, ruin servidora de los grandes intereses de los explotadores de siempre. Sin ninguna pizca de arrepentimiento, sin aceptar la complicidad en las torturas a su propia madre; de maltratar, cual Caín, a su propio hermano (sin que este sea, por cierto, ningún Abel bíblico), y sin atreverse a pedir perdón a las miles de mujeres esterilizadas, ni asumir verdadera responsabilidad sobre los cerca de 20 millones de soles que recibió de los poderes económicos, Keiko Fujimori enterró toda posibilidad de triunfar, a pesar del apoyo cínico y desvergonzado de todas las zorras y zorros mediáticos, pero que ya tiemblan ante el arrollador e ineluctable triunfo de Pedro Castillo.

About Author

Causa Justa

Destacadas

Artículos Relacionados