Inspectores municipales reciben llamadas y videos con armas luego del internamiento de vehículos sin Tarjeta Única de Circulación. Caso ya fue denunciado ante la Policía y el Ministerio Público.
La lucha contra el transporte informal en Trujillo ha cruzado una peligrosa línea. Fiscalizadores del área de Transporte y Tránsito de la Municipalidad Provincial de Trujillo vienen siendo amenazados de muerte por conductores informales, luego de que sus unidades fueran internadas en el depósito municipal durante un operativo de control.
Las intimidaciones se iniciaron tras una intervención realizada el 19 de diciembre, cuando personal municipal detectó y sancionó a vehículos que circulaban sin Tarjeta Única de Circulación (TUC). Como parte del procedimiento, cuatro unidades fueron trasladadas al depósito edil. Minutos después, los inspectores comenzaron a recibir llamadas telefónicas amenazantes y videos en los que se exhiben armas de fuego, en un claro intento de amedrentamiento.
El propio alcalde de Trujillo, Mario Reyna, confirmó la gravedad de los hechos y reveló parte del contenido de los mensajes enviados a los trabajadores municipales. En uno de ellos, se escucha una advertencia directa: “Si quiere pasar tu Navidad familiar no te metas con la gente. Por más que se escondan, igual los voy a chapar. Vuelven a tocar mis cosas y uno por uno voy bajándolos”.
Las amenazas no solo buscan intimidar, sino paralizar las acciones de fiscalización que la municipalidad ha intensificado para ordenar el caótico sistema de transporte urbano. Fuentes municipales señalaron que los trabajadores afectados temen por su integridad y la de sus familias, ante el nivel de violencia explícita de los mensajes recibidos.
Desde la comuna provincial se informó que las denuncias ya fueron presentadas ante la Policía Nacional y el Ministerio Público, a fin de que se identifique a los responsables y se brinden garantías a los fiscalizadores. El municipio evalúa, además, reforzar los operativos con apoyo policial, ante el riesgo evidente que enfrentan los inspectores en campo.
Este nuevo episodio evidencia cómo la informalidad y el crimen se entrelazan en la ciudad, desafiando no solo a la autoridad municipal, sino al propio Estado de derecho. Mientras Trujillo enfrenta altos índices de violencia, las amenazas contra servidores públicos confirman que imponer orden en las calles se ha convertido en una tarea de alto riesgo.

