El poder constituyente es ignorado por los dirigentes

Sigifredo Orbegoso Venegas

Abogado constitucionalista

Hicimos un de sondeo sobre la nueva Constitución y el Poder Constituyente que ya se está pidiendo a gritos en las calles, y por organizaciones como CGTP, además de algunos partidos políticos. Como me ha ocurrido esta vez, como otras, es que casi nadie interviene. Todos piden y gritan, pero no tienen idea de lo que se trata y los procedimientos que supone. Esta vez nos limitaremos a diseñar unas elementales pautas a partir de las cuales se pueda opinar con cierta cultura ciudadana.

1. ¿Nuestra Constitución señala cómo debe darse una Nueva Constitución? No. Solo habla de «reformas». Algunas constituciones del mundo sí tienen normas, pero la gran mayoría no.

2. ¿Cómo se resuelve este problema? De acuerdo con la tradición histórica y la doctrina, con una consulta al pueblo por medio de un referéndum con una única pregunta: ¿si quiere que se elabore una nueva Constitución o no?

3. Si la respuesta mayoritaria fuera positiva, se promulgará una ley convocando a las elecciones de representantes para conformar la asamblea, así como el número de representantes. En el Perú han sido 130.

4. La Asamblea Constituyente tendrá con funciones exclusivas para elaborar la Constitución. La legislación ordinaria es tarea del Congreso o Parlamento correspondiente. De modo que podrían funcionar paralelamente, salvo que, como ocurrió en 1933 y con Fujimori en 1993, la convocatoria fue a un Congreso Constituyente Democrático, urgidos por las presiones para salir del golpe (que tuvo el 80% de apoyo popular) como lo planteó la OEA. En esos casos se trabaja separadamente, cada cual con sus funciones.

5. Los casos anteriores no podrían repetirse porque la convocatoria y el proceso electoral ya está en marcha hace rato y de acuerdo con la Constitución del 93. Además, para el Referéndum Constituyente tiene que haber toda una campaña para ganar y con la Constitución que se quiere, pues de repente se pierde. Sobre todo, si la izquierda va dividida y la derecha unida.

6. La propuesta de ir a elecciones «con una urna más» es un sistema insólito que ningún constitucionalista ni experto en sistemas electorales ha sostenido y no conozco ningún país en que él exista. Esta «ocurrencia” criolla armaría una trifulca que no creo que nadie le de paso, puesto que las reglas de juego ya están vigentes y los sistemas operativos también.

7. Imaginemos o recordemos, todo lo que hemos visto para «recolectar» candidatos del último Congreso y para las planchas electorales – algunas ya desintegradas -, cómo sería al mismo tiempo habría que conseguir candidatos para una Asamblea que por la alta labor que tiene que cumplir necesita de representantes calificados intelectual y moralmente y no operadores de los jefes de partidos. Y, por último, algo que no se puede olvidar: asegurar una mayoría progresista que esté por el cambio, de lo contrario puede salir un parto de los montes: una Constitución peor de la que tenemos.  No está demás que revisen los antecedentes de nuestras constituciones del 33, 79 y 93 que me es imposible reseñar. En términos de tiempo y operativos, la Constituyente sólo podrá realizarse después de las elecciones y trabajando duro. Lo demás es cuento chino.

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