En un hecho que remueve la confianza en las instituciones encargadas de velar por la seguridad ciudadana, dos suboficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) fueron detenidos junto a cinco personas por su presunta participación en un violento robo agravado y agresión ocurrido en un depósito de chatarra ubicado en Chao, provincia de Virú.
El operativo fue ejecutado por agentes de la Comisaría PNP de Virú y de la unidad de Carreteras Virú, quienes actuaron con rapidez tras la denuncia de los agraviados. Según el parte oficial, el hecho delictivo ocurrió alrededor de las 11:50 a.m. del 6 de agosto, en un depósito cercano al cementerio de Chao.
¿QUIÉNES FUERON DETENIDOS?
Los implicados son:S3 PNP Cristian Fabián Quispe Reyes, adscrito a la comisaría rural de Santiago de Cao, en situación de vacaciones; y el S3 PNP Víctor Renzo Óscar Zárate Flores, de la comisaría rural de Chagual, en comisión de servicios. También han sido arrestados: Óscar Manuel Ruiz Hoyos (38), Luis Alberto Siccha Valera (50), Jessica Roayce Reyes Siccha (50), Gian Carlos Julca Rodríguez (34) y Elvis Benjamín Saucedo Moya (36).
A este último se le encontró en poder de un celular Samsung A35 color rosado, perteneciente a la víctima Brillith Eliza Reyes Blas (29), quien fue asaltada junto a su pareja Miguel Alexander Ríos Ramos (31), quien además sufrió lesiones en la cabeza durante el ataque.
ASALTO VIOLENTO Y HUÍDA FRUSTRADA
Según el testimonio del agraviado, un grupo de sujetos irrumpió de manera violenta en el depósito y despojó a su conviviente de su teléfono móvil y de S/ 500 soles en efectivo. Posteriormente, los atacantes huyeron a bordo de un vehículo blanco, lo que generó una rápida persecución policial.
Gracias al cerco implementado en el Fundo Gloria – Camposol – Virú, las autoridades capturaron a los siete implicados, incautaron el celular robado y dos armas de fuego asignadas a los suboficiales PNP, las cuales estaban debidamente documentadas, pero usadas fuera del marco legal y en contexto criminal.
La Fiscalía ha sido notificada y ya dirige la investigación por los presuntos delitos de robo agravado y lesiones contra la integridad física. No se descarta que se trate de una organización criminal con participación de elementos policiales, una tendencia creciente y preocupante en varias regiones del país.
Este nuevo escándalo expone una vez más los riesgos de infiltración criminal en las fuerzas del orden, debilitando la confianza ciudadana y cuestionando la idoneidad de los filtros institucionales para prevenir estos actos de corrupción interna.

