El turismo liberteño muestra señales de recuperación, pero todavía no logra volver al ritmo que tenía antes de la pandemia del Covid-19. Así lo revela un análisis elaborado por la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), que examinó el flujo de visitantes en los principales complejos arqueológicos de la región. Aunque las cifras son alentadoras respecto a años recientes, la inseguridad ciudadana sigue frenando un crecimiento sostenido en uno de los sectores clave para la economía local.
El informe, basado en datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), confirma que Las Huacas del Sol y de la Luna continúan siendo el principal atractivo cultural de La Libertad, superando los 76 mil ingresos en lo que va del año. Le siguen el Palacio Nik-An, que bordea los 74 mil visitantes; el Museo de Sitio Chan Chan, con más de 54 mil; y el complejo El Brujo, que ha superado los 45 mil turistas.
Los meses de julio y agosto mostraron un repunte significativo, impulsado por las vacaciones escolares y la mayor llegada de visitantes nacionales. Sin embargo, REDES advierte que esa tendencia no ha sido suficiente para igualar las cifras prepandemia.
“Si bien el flujo turístico es relevante, aún permanece por debajo de los niveles registrados antes del Covid-19, cuando los complejos arqueológicos liberteños recibían un volumen mucho mayor de turistas peruanos y extranjeros”, explicó el economista César García, investigador de REDES.
Inseguridad: el factor que sigue frenando el despegue
Según el análisis, el principal obstáculo para la reactivación total del turismo es la inseguridad ciudadana, un fenómeno persistente en la región y que ha deteriorado la percepción de seguridad tanto entre emprendedores como entre visitantes.
Para los empresarios turísticos, la presencia de extorsión, robos y violencia armada ha generado un clima de desconfianza que dificulta la apertura de nuevos negocios u opciones de inversión. Muchos proyectos quedan en evaluación o se aplazan indefinidamente ante el temor de operar en un entorno riesgoso.
En el caso de los turistas, la percepción de peligro influye directamente en la decisión de viajar. Familias, colegios, universidades y viajeros independientes tienden a modificar rutas, acortar estadías o, simplemente, evitar La Libertad como destino. Esa tendencia se ha repetido durante los últimos dos años y ha impactado en la estacionalidad turística.
“El efecto es una cadena: menos visitantes significan menos ingresos para negocios locales, menor recaudación para las municipalidades y menos recursos para mejorar infraestructura turística. La inseguridad no solo afecta al ciudadano, también perjudica seriamente a la economía regional”, precisó García.
El Estado busca alternativas: rutas cortas para promover el turismo interno
Frente a este escenario, la Gerencia Regional de Comercio Exterior, Turismo y Artesanía (Gercetur) ha iniciado la estrategia 22 Rutas Cortas de La Libertad, que busca potenciar el turismo interno mediante circuitos temáticos accesibles, diseñados para públicos locales y nacionales que buscan experiencias culturales, naturales y gastronómicas sin alejarse demasiado.
Entre las rutas promovidas se encuentran itinerarios como la Ruta de la Uva y el Vino en Cascas, la Ruta de la Fe en Otuzco, la Ruta del Reino Chimor, la Ruta de la Joya Marina en Virú, la Ruta La Perla del Norte en Chepén, la Ruta del Surf, la Ruta de los Wamachukos, la Ruta del Guanaco, la Ruta Julcán y su Campiña o la Ruta Reina de los Andes en Santiago de Chuco.
Gercetur busca que estas rutas funcionen como alternativas atractivas para el visitante nacional, al tiempo que descentralizan la actividad y distribuyen los beneficios económicos en más provincias.
Un reto que va más allá del turismo
La reactivación plena del turismo liberteño depende no solo de campañas de promoción o mejoras en infraestructura, sino también de recuperar la sensación de seguridad que la región ha perdido. Mientras persista la violencia —especialmente en zonas urbanas como Trujillo, Virú o Chepén—, el turista continuará percibiendo riesgo y optará por destinos más seguros dentro del país.
Aun así, los especialistas destacan que La Libertad cuenta con uno de los patrimonios arqueológicos más sólidos del Perú, con un potencial único para atraer visitantes de todas partes del mundo. El desafío ahora es que el Estado, las municipalidades y el sector privado puedan articular medidas de seguridad y orden público que permitan al turismo convertirse nuevamente en un motor económico.

