La violencia criminal en Trujillo volvió a escalar con el atentado con explosivos perpetrado contra la discoteca Luxor, hecho que ha motivado la apertura de una investigación preliminar por parte del Ministerio Público contra Jefferson Polo y Jimmy Rojas, quienes fueron detenidos tras el ataque registrado el sábado 24 de enero.
La Segunda Fiscalía Provincial Penal de Flagrancia Delictiva de La Libertad formalizó las diligencias por el presunto delito de tentativa de extorsión agravada, en un caso que vuelve a poner en evidencia la persistencia de organizaciones criminales que operan con explosivos en la capital liberteña.
Tres implicados en el atentado
El fiscal provincial Joan Manuel Balladares Correa confirmó que tres personas habrían participado directamente en el ataque contra el local nocturno, ubicado en la avenida Prolongación Fátima, una zona que en las últimas semanas ha sido escenario de reiterados hechos delictivos vinculados a extorsión.
De acuerdo con la imputación fiscal:
- Jefferson Polo es investigado por tenencia ilegal de armas de fuego y municiones.
- Jimmy Rojas afronta cargos por tenencia ilegal de municiones y fabricación o suministro de materiales peligrosos.
Ambos permanecen bajo investigación preliminar mientras se determina el grado de responsabilidad penal en el atentado.
Evidencias clave en poder del Ministerio Público
Como parte de la investigación, el Ministerio Público ha recopilado imágenes de cámaras de videovigilancia, registros extraídos de los teléfonos celulares incautados a los detenidos y evidencias físicas halladas en el lugar de la explosión. Además, se vienen realizando peritajes técnicos especializados con el objetivo de vincular de manera directa a los sospechosos con la detonación del artefacto explosivo.
Paralelamente, el Departamento de Investigación Criminal de Trujillo continúa tomando declaraciones a testigos y ha anunciado la ejecución de diligencias complementarias para esclarecer completamente los hechos y establecer si existen más involucrados.
Un atentado en pleno despliegue policial
El ataque contra la discoteca Luxor ocurrió en un contexto particularmente sensible. La explosión se registró mientras el ministro del Interior, Vicente Tiburcio, realizaba en Trujillo la presentación oficial de 150 efectivos de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (DINOES), enviados para reforzar los patrullajes ante la ola de atentados extorsivos.
Pese a la presencia de autoridades del Ejecutivo y al despliegue de fuerzas especiales, el atentado evidenció que las bandas criminales mantienen capacidad operativa y no han cesado sus acciones violentas, incluso en escenarios de alta exposición mediática y policial.
Inseguridad persistente y lógica extorsiva
La discoteca Luxor se ubica a pocas cuadras de otros establecimientos que también han sido blanco de ataques con explosivos en días recientes, lo que refuerza la hipótesis fiscal de un patrón extorsivo sistemático, orientado a sembrar temor y presionar económicamente a empresarios del rubro nocturno y comercial.
Especialistas en seguridad advierten que estos atentados no solo buscan un beneficio económico inmediato, sino también demostrar poder territorial, desafiar al Estado y condicionar la actividad económica en zonas estratégicas de Trujillo.
El Ministerio Público precisó que la investigación se encuentra en una fase inicial, pero no se descarta que los cargos puedan ampliarse o agravarse conforme avancen las diligencias y se obtengan nuevos elementos de convicción.
Mientras tanto, la ciudadanía vuelve a exigir resultados concretos frente a una criminalidad que, pese a estados de emergencia, refuerzos policiales y operativos especiales, continúa golpeando a Trujillo con atentados de alto impacto.

