Por Gustavo Benites Jara
Docente universitario y analista político
Estamos contigo para combatir a la horda fascista que fue a tu casa a querer matar tus sueños, que es el sueño de todos, pero ¿se puede matar al viento, al huracán, a las embravecidas olas, a la lava ardiente, al rocío de la madrugada? Porque así es tu pueblo: fuerte, sabio, invencible. Tiene en su corazón la promesa que le hiciste y que no defraudarás ni traicionarás. Y tiene esa ilusión sembrada desde siempre y que recién cosecharás para saciar su hambre y su sed, antaño inextinguibles. No lo olvides.
No cedas a los chantajes de los viles explotadores de siempre, a los amantes de la muerte, a los que asesinan cuando peligra su riqueza mal habida, a los que convierten el amor en una mercancía y no les importa ser los prostibularios ni los buhoneros de su podrida y nauseabunda dignidad.
Organiza a tu pueblo, Pedro, y será inexpugnable. Solo necesita las herramientas del trabajo digno, de la salud y la educación inalienables y, entonces, jamás te abandonará y construirán juntos una patria nueva.
Estamos contigo y sabemos lo que significa tu liderazgo y tu promesa. Si la bestia fascista embiste, como lo viene haciendo ya, no solo habrá alamedas, plazas y callejones con pobladores organizados y combatientes, sino que habrá millones de campesinos que bajarán de los cerros con los pumas y los cóndores para defender tu sueño, que es el sueño de todos los pobres de esta patria, hermosa como una espada en el aire.
¡No lo olvides, Pedro!

