La música, que horas antes había llenado de fiesta al centro poblado de Llaguen, terminó convertida en silencio y miedo. Eran aproximadamente la una de la madrugada de este lunes 24 de noviembre cuando el bus que transportaba a los integrantes de la banda orquesta Armonía y Juventud Otuzcana fue interceptado por delincuentes fuertemente armados en la vía que conecta Llaguen (Sinsicap) con el poblado de Sausal, en la provincia de Ascope. Lo que ocurrió después fue un asalto violento que dejó a los músicos sin instrumentos, sin pertenencias y con el temor instalado en una ruta que, desde hace meses, se ha convertido en un corredor peligroso.
Los integrantes de la banda, conocidos en toda la serranía liberteña por animar fiestas patronales y celebraciones comunales, regresaban a Trujillo tras cumplir una presentación. El trayecto, que normalmente se hace en menos de dos horas, se convirtió en un encierro aterrador cuando el bus fue obligado a detenerse por sujetos que, según los agraviados, portaban armas de fuego de largo alcance. Los criminales actuaron con precisión: bloquearon la vía, rodearon el vehículo y obligaron a cada uno de los músicos a descender o entregar sus pertenencias bajo amenazas directas contra su vida.
De acuerdo con testimonios recogidos por Causa Justa, los delincuentes no solo despojaron a los artistas de celulares, billeteras y mochilas, sino que también se llevaron instrumentos valorizados en miles de soles, entre ellos trompetas, tubas, clarinetes, timbales, guitarras y equipos de amplificación. Para una banda cuya actividad es su único sustento económico, el golpe es devastador.
Los momentos que vivieron fueron de completa indefensión. Los hampones actuaron con frialdad, ordenando a los músicos permanecer quietos y entregarlo todo. “Nos apuntaron directamente, eran varios y estaban encapuchados. Solo pedían que no los miráramos. Nos quitaron todo”, relató uno de los agraviados bajo reserva.
El general PNP Guillermo Llerena Portal, jefe de la Región Policial La Libertad, confirmó en declaraciones a RPP Noticias que un equipo especializado ya se encuentra en la zona realizando las diligencias respectivas. “El personal policial de las unidades especializadas ya se desplazó para hacer su trabajo”, señaló. Esa afirmación revela la gravedad del hecho y la preocupación por una ruta que, pese a no ser considerada un punto rojo, ha registrado en los últimos meses asaltos a transportistas, ambulantes y vehículos que viajan de madrugada.
El ataque contra la banda de músicos no es un hecho aislado. La Libertad vive una escalada de violencia que se ha trasladado incluso a caminos rurales donde antes predominaba la tranquilidad. La presencia de grupos delincuenciales que operan en zonas agrícolas, rutas de sierra y accesos a caseríos se ha vuelto recurrente, muchas veces aprovechando la falta de iluminación, la ausencia de patrullaje y la dificultad para comunicarse en zonas sin cobertura.
El caso de Armonía y Juventud Otuzcana tiene un componente simbólico más profundo: el ataque a una banda tradicional es, en cierta forma, un ataque a una parte vital de la identidad cultural de los pueblos andinos. La música que acompaña procesiones, fiestas patronales, matrimonios y encuentros comunales fue reemplazada por el sonido de las armas y los gritos de los asaltantes. El golpe económico es duro, pero el psicológico es tanto o más profundo.
Los músicos, aún conmocionados, intentan ahora recuperarse del susto y evaluar cómo seguir trabajando sin la mayor parte de sus instrumentos. En muchos casos, cada equipo es una inversión de vida; algunos fueron comprados con créditos, otros heredados y otros adquiridos con años de ahorro.
La Policía ha iniciado los trabajos de inteligencia y la búsqueda de posibles rutas de escape utilizadas por los delincuentes. La zona, por su cercanía a quebradas y desvíos informales, favorece este tipo de ataques. Los vecinos han declarado que, en los últimos meses, han visto mayor presencia de sujetos desconocidos rondando por caminos secundarios.
Mientras tanto, la población de Sinsicap y Sausal ha expresado su indignación por la creciente inseguridad que golpea incluso a actividades culturales y familiares. En redes sociales, circulan mensajes de apoyo a los músicos, quienes piden justicia y la recuperación de sus instrumentos.
El ataque de esta madrugada recuerda que la violencia en La Libertad ya no distingue horarios ni perfiles. Atraviesa la vida cotidiana de los ciudadanos: comerciantes, transportistas, agricultores… y ahora también músicos que solo regresaban a casa después de trabajar.
La orquesta Armonía y Juventud Otuzcana, símbolo de tradición y alegría en la sierra liberteña, hoy enfrenta el desafío más duro de su historia. Y la pregunta vuelve a repetirse: ¿cuántos asaltos más deberán ocurrir para que las rutas de nuestra región vuelvan a ser seguras?

