En la mañana del jueves 18 de julio de 2025, la Escuela de Oficiales de la Policía Nacional del Perú, en Puente Piedra, fue escenario de una lamentable tragedia que ha conmocionado a la institución y al país. Harry Stuart Hidalgo Rodríguez, un cadete trujillano de apenas 22 años, falleció tras ser alcanzado por una roca mientras pintaba un escudo institucional en el cerro trasero de la escuela.
Eran aproximadamente las ocho y media de la mañana cuando el joven participaba, junto a sus compañeros, en una actividad destinada a embellecer el cenotafio de la escuela. La jornada, concebida como un acto de identidad y compromiso policial, se tornó en pesadilla cuando, según testigos, una roca se desprendió del cerro y lo golpeó en la cabeza. El impacto fue brutal. Harry quedó tendido, inconsciente y con evidentes signos de traumatismo severo.
La rápida reacción de sus compañeros y del personal no logró cambiar el desenlace. Fue trasladado primero a la posta médica de la institución y luego llevado en ambulancia al Hospital Lan Franco Laoz de Puente Piedra, donde el equipo médico intentó estabilizarlo. Sin embargo, apenas veinte minutos después del accidente, los médicos confirmaron su fallecimiento debido a un traumatismo craneoencefálico que le causó muerte cerebral.
Este incidente no solo ha teñido de luto a la familia policial, sino que también ha desatado un necesario debate sobre las condiciones de seguridad en las actividades al aire libre que se realizan en espacios naturales y sin protección estructural. Voces expertas en seguridad ocupacional ya han señalado que las rutinas simbólicas, como la pintura de escudos o murales en laderas, requieren protocolos más rigurosos, el uso obligatorio de cascos y evaluaciones previas de riesgo que permitan garantizar la integridad de los participantes.
La institución policial, en un breve comunicado, expresó su consternación por la pérdida y aseguró que se abrirá una investigación para esclarecer los hechos y determinar si hubo negligencia en la organización de la actividad. Entre tanto, compañeros y familiares de Harry Hidalgo Rodríguez exigen que se tomen medidas concretas para que ninguna otra familia tenga que atravesar por un dolor semejante.
Desde Trujillo, donde nació y creció, su familia viajó de inmediato a Lima para acompañar el cuerpo del joven cadete y solicitar que se honre su memoria no solo con palabras, sino con acciones que eviten más muertes innecesarias.

