Médico oncólogo denuncia presuntas irregularidades en concurso público del IREN Norte y cuestiona criterios de selección

Un nuevo cuestionamiento sobre la transparencia de los procesos de contratación de profesionales de salud surge en el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Norte (IREN Norte), en Trujillo. El médico Jhonatan Rodríguez Valles, especialista en cirugía oncológica de cabeza y cuello, denunció públicamente presuntas inconsistencias en los criterios de evaluación del Concurso Público CAS N.º 005-2026-IREN NORTE.

A través de una publicación en su cuenta de Facebook, el profesional expresó su preocupación por la forma en que se habrían establecido los requisitos y las puntuaciones para seleccionar a un médico cirujano oncólogo destinado al Departamento de Cirugía en Cabeza y Cuello.

El cuestionamiento surge luego de que el comité evaluador lo declarara «no apto» durante la evaluación curricular, según consta en un acta de reunión del 30 de octubre de 2026.

El documento del IREN Norte, correspondiente al Concurso Público N.º 005-2026-IREN NORTE-CAS, registra los resultados de la evaluación curricular realizada por el comité encargado del proceso.

La reunión se desarrolló el 30 de octubre de 2026, a las 12:30 p. m., en las instalaciones del establecimiento especializado en atención oncológica. Según el acta, el comité estuvo integrado por Rodrigo Núñez Vílchez, representante de la Dirección General; Gisella Georgina Bazán Barrera de Bernal, directora ejecutiva de la Oficina de Administración; y Jimmy Larry Ayala Asmat, jefe de la Unidad de Recursos Humanos.

En el apartado correspondiente a la contratación de un médico cirujano oncólogo para el Departamento de Cirugía en Cabeza y Cuello aparece el nombre de Jhonatan Luis Rodríguez Valles, con la calificación de «no apto». La observación consignada señala textualmente: «No acredita: rotaciones en el extranjero en los últimos 5 años y diplomado en cáncer de tiroides».

Este resultado motivó el pronunciamiento público del especialista, quien cuestiona la pertinencia de los requisitos exigidos para una plaza destinada al tratamiento integral de pacientes con cáncer de cabeza y cuello.

En su publicación, Rodríguez Valles sostiene que existe una contradicción entre las funciones del puesto convocado y los criterios establecidos para evaluar la formación de los postulantes. Según explica, la misión de la plaza comprende la atención médico-quirúrgica de pacientes con neoplasias de cabeza y cuello, una especialidad que incluye diferentes tipos de cáncer y procedimientos quirúrgicos complejos.

Sin embargo, afirma que la tabla de evaluación curricular otorga especial importancia a capacitaciones relacionadas con el cáncer de tiroides, diplomados específicos y rotaciones internacionales. El médico considera que estos criterios podrían generar una ventaja para determinados perfiles profesionales frente a especialistas con formación integral en cirugía oncológica de cabeza y cuello.

«¿Cómo se explica que un puesto cuya misión y funciones comprenden integralmente el manejo quirúrgico de las neoplasias de cabeza y cuello tenga una evaluación curricular que prioriza capacitaciones tan específicas?», cuestionó.

Rodríguez Valles precisó que no desconoce la importancia de la capacitación en patología tiroidea ni de las rotaciones internacionales. Su observación se centra en la proporcionalidad de estos requisitos respecto de las responsabilidades del puesto.

El médico recordó que el cáncer de tiroides constituye solo una parte de las enfermedades oncológicas que afectan la región de cabeza y cuello. Esta especialidad también comprende el diagnóstico y tratamiento de tumores de cavidad oral, orofaringe, laringe, hipofaringe, glándulas salivales, piel y otras estructuras anatómicas.

En ese sentido, sostiene que una formación especializada integral, como un fellowship en cirugía oncológica de cabeza y cuello, debería ser valorada de manera proporcional a las competencias requeridas para atender a pacientes con estas enfermedades.

Para Rodríguez Valles, el problema no radica en exigir formación adicional, sino en determinar si los requisitos establecidos guardan una relación técnica suficiente con las funciones asistenciales del cargo. El especialista también plantea la necesidad de conocer cómo se elaboró la tabla de evaluación y qué criterios sustentaron la selección de determinadas certificaciones académicas.

¿FAVORECER A OTROS?

Uno de los cuestionamientos más delicados formulados por Rodríguez Valles está relacionado con la posibilidad de que los criterios de evaluación hayan sido configurados para beneficiar perfiles profesionales específicos. En su pronunciamiento, el médico solicita que se descarte esa posibilidad y que las autoridades expliquen la justificación técnica y académica de las exigencias establecidas. La controversia plantea interrogantes sobre la relación entre las necesidades asistenciales del IREN Norte y los requisitos académicos establecidos para contratar especialistas.

Entre los aspectos que requieren esclarecimiento figura la razón por la que se exige una rotación en el extranjero dentro de los últimos cinco años y un diplomado en cáncer de tiroides para la plaza convocada.

Asimismo, resulta relevante determinar si las bases contemplaban mecanismos para reconocer formación equivalente y si los postulantes tuvieron oportunidad de formular consultas u observaciones antes de la evaluación curricular.

Hasta el momento, no se cuenta con una respuesta oficial del IREN Norte a los cuestionamientos difundidos por el médico. El caso adquiere relevancia por tratarse de una institución especializada en la atención de pacientes con cáncer procedentes de La Libertad y otras regiones del norte del país.

La contratación de profesionales para servicios de alta complejidad requiere criterios de evaluación que permitan identificar competencias acordes con las necesidades asistenciales.

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