Mujer en nexos con “Los pulpos” es pieza clave en atentado a la fiscalía

En el marco de las investigaciones por el atentado con explosivos perpetrado contra el Ministerio Público en Trujillo, las autoridades lograron capturar a varios implicados gracias a una cadena de eventos que comenzó con la detención de un taxista. Erotides Eugenio Mercedes Calderón, de 36 años, pasó de ser un ciudadano aparentemente ordinario a una pieza clave para entender cómo operó esta red criminal.

La madrugada del 20 de enero de 2025, una fuerte explosión sacudió la sede del Ministerio Público en Trujillo, generando alarma entre los vecinos y dejando daños materiales considerables. Las primeras hipótesis apuntaron a un acto de intimidación vinculado a investigaciones de crimen organizado en la región. Desde el inicio, la Policía Nacional del Perú (PNP) movilizó un equipo de la División de Investigación Criminal (DIVINCRI) para rastrear a los responsables.

Erotides Mercedes Calderón, un taxista con domicilio en la calle San Agustín del distrito El Porvenir, se convirtió en el primer detenido del caso. Las investigaciones iniciales señalaron que su vehículo, un Hyundai Accent negro con placa CHM-355, había sido identificado a través de cámaras de vigilancia cercanas al lugar del atentado.

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Cuando los agentes llegaron a su domicilio, Mercedes Calderón admitió haber transportado una caja de delivery amarilla que contenía el material explosivo. Según su testimonio, recibió instrucciones de un hombre identificado como Segundo Orlando García, miembro presunto de una organización criminal, quien le ofreció S/1,000 por el trabajo.

Mercedes Calderón explicó que el 20 de enero, alrededor de las 10:00 p.m., en compañía de Thalia Rosmery Neira Beltrán y otro hombre, se dirigió a una vivienda en la Mz. 27 lote 04 de El Porvenir. Allí, un hombre robusto y de tez morena cargó la caja en la maletera de su vehículo y luego les pidió entrar a la casa.

En el tercer piso de la vivienda, Mercedes Calderón fue informado sobre la entrega de la caja en las inmediaciones del estadio Mansiche. Durante el trayecto, cerca del pasaje Jorge Chávez, un hombre con acento extranjero y aspecto venezolano abordó el vehículo, trasladando posteriormente la caja a una motocicleta. Según el testimonio de Calderón, poco después escucharon una explosión, confirmando que el «trabajo» había sido realizado.

EVIDENCIAS ENCONTRADAS

En el domicilio de Mercedes Calderón, los agentes incautaron tres teléfonos móviles y las prendas de vestir utilizadas durante la noche del atentado. Mientras los oficiales realizaban el registro, un depósito de S/500 vía Yape llegó a uno de los teléfonos del taxista, confirmando que el pago por el trabajo aún estaba en proceso.

Gracias a la información proporcionada por Mercedes Calderón, la PNP logró identificar e intervenir otros puntos clave de la operación. En la vivienda de Thalia Rosmery Neira Beltrán, ubicada en la calle Ollantaytambo en El Porvenir, su hermana confirmó que no se encontraba en casa, aunque permitió el ingreso de los agentes para buscar más evidencia.

Posteriormente, la policía se dirigió al domicilio de Yudith Vanessa Quispe Rodríguez, vinculada al caso por el depósito en Yape. Al igual que Neira Beltrán, Quispe no fue localizada, pero la revisión del lugar ofreció nuevas pistas.

El punto culminante ocurrió en la vivienda donde se cargó la caja de delivery con el material explosivo. Durante la intervención, Segundo Orlando García Reyes, señalado como el principal instigador, escapó por una soga desde el tercer piso. En el lugar, los agentes hallaron teléfonos móviles, cacerinas de armas de fuego, y un sistema de cámaras de vigilancia que podría aportar pruebas cruciales.

Mientras se realizaba esta intervención, un Kia Soluto rojo oscuro merodeaba de manera sospechosa la zona. Este vehículo, identificado previamente en las cámaras de vigilancia, era conducido por Juan Carlos Valera Barros, quien admitió haber transportado a uno de los implicados al lugar del atentado.

¿PNP LA SALVÓ DE LA MUERTE?

El 4 de enero de este año, Thalía Rosmery Neira Beltrán, vinculada al reciente atentado contra el Ministerio Público en Trujillo, fue detenida por la Policía Nacional del Perú (PNP) en un operativo que no solo salvó su vida, sino que reveló una red de crímenes en la que ha estado involucrada.

Ese día, agentes de la PNP recibieron información confidencial sobre un plan para asesinar a Neira Beltrán, presuntamente como parte de un ajuste de cuentas por parte de sicarios. La operación se llevó a cabo en el local de diversión Tabaco Marino, donde seis agentes desplegaron un operativo en diferentes puntos de Trujillo para garantizar su intervención y protegerla de un atentado inminente.

Durante la intervención, Thalía Neira fue detenida no solo por el riesgo que corría su vida, sino también bajo la acusación de haber robado un celular. Al ser verificado en el sistema OSIPTEL, se confirmó que el dispositivo había sido reportado como sustraído, lo que reforzó la justificación para su detención.

La detención de Thalía no fue un hecho aislado. Durante el interrogatorio, la mujer admitió haber estado previamente recluida en el penal de Trujillo, acusada del secuestro de Alan Ríos Guevara, hijo de Sandra Guevara Villalobos, regidora del distrito El Porvenir. Este secuestro, ocurrido en noviembre de 2021, fue uno de los casos que conmocionaron a La Libertad y que puso a la organización criminal “Los Pulpos” en el radar de las autoridades.

Además, Neira Beltrán confirmó su vínculo sentimental con Jerson David Asto Carranza, alias “Cubo”, un integrante de alto rango de “Los Pulpos”. Este grupo criminal ha sido implicado en diversos secuestros y extorsiones en la región. Asto Carranza, quien actualmente cumple condena en el penal de Trujillo, ha sido señalado como uno de los autores intelectuales de múltiples crímenes violentos registrados en La Libertad.

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Causa Justa

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