Una organización criminal que ha incursionado en la minería ilegal, que gana dos millones de soles al mes producto de esta actividad y que es manejada actualmente desde el extranjero por un sujeto que estuvo internado en el penal de Challapalca (Tacna) y que reclutó a venezolanos y colombianos, está detrás del triple crimen registrado la noche del miércoles en el parque Grande de la urbanización El Bosque, en Trujillo, según las primeras investigaciones.


El móvil sería la venganza, pues Fidel Cueva Varas, además de presidente de las Rondas Campesinas de Pataz, era una persona que, con su familia, se dedicaba a la actividad minera en proceso de formalidad, inscrito en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo).
Cueva no sólo habría entrado en conflicto con la banda por temas de seguridad, sino además que no les permitía sus actividades mineras extractivas ilegales. Cueva Varas, además de figurar en Reinfo, también estaba inscrito, desde el 2019, en la Sunat, habiendo consignado como sus actividades la extracción de minerales metalíferos, además de la venta al por mayor y menor de los mismos. Una de sus hermanas de la víctima también se dedica a la misma actividad y figura en el Reinfo. En tanto, su hijo de Fidel, Loyer Cueva Hernández, quien también fue asesinado, era el que manejaba la empresa de transportes, al igual que su otro hijo, Richard, quien también acabó muerto.
Fidel Cueva Hernández había destinado parte de su presupuesto para apoyar a un sector de las rondas campesinas para frenar la incursión de las organizaciones criminales en la minería en la provincia de Pataz, en la sierra de La Libertad. La familia ya recibía amenazas de muerte.

