Por Jaime Antezana Rivera
Especialista en narcotráfico
Keiko Fujimori ha pasado a la segunda vuelta. Ese resultado, como el triunfo de Pedro Castillo, ha sido un hecho no tan sorpresivo. Fuerza Popular se benefició del crecimiento y desinfle de la candidatura de Rafael López Aliaga. Su cogollo electoral era de un 10 % y capitalizó varios puntos de «Porky».
Hernando De Soto también captó una parte del fujimorismo y algunos puntos del desinfle de López Aliaga. Pero no le alcanzó para pasar a la segunda vuelta. Ya está en su casa.
También es cierto que el fujimorismo recuperó parte de su base social o el «pueblo fujimorista» en el norte (Piura, Lambayeque) del país. Era un voto escondido. Este reapareció.
Así, tras el colapso político entre la prisión preventiva de Keiko y la cúpula de Fuerza Popular y la disolución del Congreso que perdió el poder que tenía, el pase de Keiko a la segunda vuelta marca la recomposición del fujimorismo.
¿Es este un fujimorismo democrático? No. Es el mismo fujimorismo que, como señalamos, no ha ganado nuevos adeptos. Simplemente ha recuperado una parte de lo que fue. Es el fujimorismo autoritario y criminal de siempre.
Es el mismo fujimorismo que, entre el 2011 y 2016, convirtió a Fuerza Popular en un narcopartido (tuvo 14 narcocongtesistas en el Parlamento anterior) y, a la vez, defenderá los intereses de los grupos económicos articulados en la Confiep.
Es la organización criminal más importante en la vida política del país en recomposición que, en los próximos días, recompondrá sus nexos en los sectores que aún tiene en el Estado. En especial en el Ministerio Público y el Poder Judicial. Su objetivo principal: el Equipo Especial Lava Jato. Además, en las FFAA y los sectores del gobierno dispuestos a alinearse a esta organización.
Aprovechará la debilidad del gobierno de Francisco Sagasti y la amenaza de una nueva moción de censura presentada por UPP, como lo hicieron varios sectores (Interior y Justicia) en el gobierno de PPK.
¿Puede volver hacer eso? Por supuesto. Su poder deriva de la idea que le ganará fácilmente la segunda vuelta a Pedro Castillo. Es probable que ese proceso haya empezado al conocerse que pasó a la segunda vuelta la noche del 11 de abril.
La maquinaria mafiosa ya empezó a trabajar en torno a la defensa del modelo económico, de la Constitución de 1993 e impedir que el Perú se convierta en una «Venezuela». Utilizarán la «izquierda radical» y sus operadores el «terruqueo».
Este último (el «terruqueo») que estaba perdiendo su capacidad estigmatizadora y descalificadora, ha recuperado su filo debido a que fue utilizado -por segunda vez- por sectores progresistas contra Castillo.
En suma, con un fujimorismo en recomposición y en autoconfianza de ganar la segunda vuelta vuelve la amenaza del Narcoestado. La Onpe no ha investigado de donde salió los fondos de la campaña.
Todos sabemos que Keiko no trabaja. Nunca ha trabajado. ¿De dónde salieron los recursos para su campaña electoral? Hay información de otros partidos que se debe investigar.

