El secuestro del empresario Iván Díaz Garrido, ocurrido en octubre de 2023 a manos de la banda criminal Los Pulpos, entra en una nueva etapa judicial. En una reciente audiencia de control de acusación, la fiscal Elena Jara Castañeda logró que la jueza Irene Cruzado Zapata, del Cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria de Trujillo, admita los medios probatorios contra los imputados y ordene el inicio del juicio oral.
El Ministerio Público sostiene su pedido de cadena perpetua para los cuatro acusados, tres de los cuales cumplen prisión preventiva: José Raúl Córdova Arteaga, Jakelin Marina Rodríguez Vega y Edward Sebastián Amaya Bendezú. La cuarta implicada, Juanita Alejandra Guibert Sandoval —ex pareja del empresario y sindicada como cómplice—, enfrenta el proceso en libertad, aunque fue declarada reo contumaz tras no presentarse a una audiencia por un proceso paralelo de violencia familiar.
“Ella los ayudó a atraparme”
Díaz, quien estuvo 11 días en cautiverio sufriendo torturas físicas y psicológicas, denunció en su momento que Guibert vendió información a la banda criminal.
“Ella sabía todo de mí, mis horarios, mis casas. Vendió esa información por dinero y permitió que estos criminales me atraparan”, declaró. Su familia tuvo que pagar 250 mil dólares por su liberación.
Los abogados del empresario resaltaron la impecable acusación presentada por la fiscal Jara y lamentaron que Guibert continúe prófuga y bajo investigación.
Secuestro con horror y mutilaciones
La pesadilla de Iván Díaz comenzó el 23 de octubre de 2023. Fue interceptado por miembros de Los Pulpos, quienes lo mantuvieron en condiciones inhumanas, le amputaron dos dedos y parte de las orejas para presionar a su familia por el pago del rescate. Once días después, fue abandonado en un descampado en Laredo, tras el pago de casi un millón de soles.
Díaz ha sostenido que la Policía Nacional no participó en su liberación, como se informó inicialmente. “Se dijo que la Policía me había rescatado. Eso es falso. Salí con vida porque pagamos lo que exigieron”, aseveró.
Justicia y amenazas
Aunque ha recibido amenazas tras sus declaraciones, el empresario no da marcha atrás:
“No tengo miedo a morir, pero no voy a dejar que esto quede impune. Voy a llegar hasta las últimas consecuencias”, prometió.
El caso pone nuevamente en evidencia la gravedad de la inseguridad en Trujillo y la impunidad con la que operan bandas criminales como Los Pulpos, que ya suman décadas de actividad delictiva.

